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Un único Dios

Alberto Canen


EL PORQUÉ DE LA CREACIÓN DEL PUEBLO JUDÍO

La tarea trascendental del pueblo elegido. Las políticas de la Iglesia Católica. El fin del politeísmo


El pueblo elegido, ¿elegido para qué? Adán y Eva, ¿los primeros de la humanidad o simplemente los primeros del pueblo hebreo?

Los judíos, ¿fueron el ejército de Dios?

Si hay un sólo Dios, ¿qué pasó con los otros dioses de la antigüedad?

Jesús: ¿es Dios o un profeta?

¿Para qué un Mesías?

¿Llegó el Mesías?

¿De qué libera Jesús a la humanidad?

La Biblia ¿de qué habla?


Alberto Canen encontró respuestas a estas y otras preguntas que muchas veces nos han inquietado y que no hemos podido resolver. Al avanzar con autor por los textos de la Biblia, el lector percibirá que ante sus ojos se devela una trama encerrada entre sus páginas. Sentirá la misma atracción y curiosidad que vive un detective mientras desentraña un misterio o un arqueólogo ante un descubrimiento. Al encontrar el hilo conductor de esta crónica sagrada, se atan cabos, se unen relatos, se buscan piezas para lograr entender una de las historias más conocidas y -tal vez- menos comprendidas de la Humanidad.

En el texto se fusionan citas bíblicas con interpretaciones que surgen de manera espontánea y cautivante, por eso su lectura atrapa.

Alberto Canen nos invita a realizar este descubrimiento. A través de una conversación con su hijo menor -en un estilo directo, sencillo y didáctico-, comparte de manera cómplice con el lector sus metódicas reflexiones y sus originales conclusiones.


Copyright

Canen, Alberto

Un único Dios / Alberto Canen ; ilustrado por Alberto Canen. - 1a ed. - Boulogne : el autor, 2012.

E-Book.

ISBN 978-987-33-2438-3

1. Religion. 2. Espiritualidad. I. Canen, Alberto, ilus. II. Título

CDD 291.4

Fecha de catalogación: 13/07/2012

 

Un único Dios

Alberto Canen

Primera edición Julio 2012

Queda hecho el depósito que marca la ley N°11.723

Impreso en Argentina-Printed in Argentina

Impreso en Talleres

Es una edición de Emprendimientos Digitales S.R.L.

Camino Morón 181, Boulogne, Buenos Aires

www.paginadigital.com.ar

info@paginadigital.com.ar

I.S.B.N 978-987-33-2438-3


A Monseñor Luis Heriberto Rivas por sus palabras siempre justas.

A mi gran amigo Fabián Rodríguez.

Y a mi familia, mi mujer y mis hijos, que sin ellos nada sería.


Chapter 1

Prólogo


“El catolicismo, el islamismo, el judaísmo generan por lo general dudas e inquietudes por sus contradicciones e inconsistencia” -así pensaba yo, hasta ahora-.

En este último tiempo, me ha tocado rever estas religiones y su libro sagrado de base, la Biblia, a través de los ojos de un niño, mi hijo Lautaro, y esa nueva lectura, me generó un enorme descubrimiento. Se me ha revelado un universo que había estado oculto a mi entendimiento, y deseo compartirlo con ustedes.

Me enfoco en el catolicismo, el islamismo y el judaísmo, porque entiendo que todas ellas tienen un origen común en el Antiguo Testamento, y en el pueblo de Israel.
Vamos a caminar por los hechos principales y veremos, o al menos intentaremos ver, cuál fue la razón de ser del pueblo judío, el porqué de su creación, su papel trascendental en la historia de la humanidad. Y el porqué de algunas actitudes del judaísmo, el islamismo y el catolicismo, como iglesias y como políticas. Acciones y políticas que me han disgustado sobre manera, hasta ahora.

El estilo directo y llano de este relato surge de la lectura de la Biblia [1] que le hice a Lautaro, se desarrolla a partir de sus preguntas, preguntas de niño, inquietudes inocentes, pero que conmovieron las creencias que tenía establecidas en mí y que ya no me cuestionaba. Todas esas cuestiones que había relegado a un cajón mental de “no vale la pena investigar”.

La narración intenta ser lineal en el tiempo, digo intenta debido a que hay hechos que son simultáneos, y además es posible que los libros que integran la Biblia no hayan sido escritos de manera lineal en el tiempo.

No he analizado todos los libros debido a que, en función del tema abordado, hubiese sido repetir lo mismo, y tampoco pretendí realizar una Biblia comentada sino mostrar lo que para mi es el motivo de ser del pueblo judío, su “trabajo trascendental”, y como esto afectó las políticas de la Iglesia Católica y posiblemente al Islamismo.

La idea general es la de descubrir este misterio, cuál fue el plan de Dios, como si fuésemos detectives, armando un mosaico, un rompecabezas, en el que, al final, todas las piezas encajarán a la perfección dejando al descubierto la razón de ser del pueblo judío, la causa por la que Dios lo creó, y de su continuidad -por decirlo así-, en la Iglesia Católica.

Muy bien, vayamos a ese cajón de “casos sin resolver” a ver qué encontramos.

1 Las citas de la Biblia a lo largo de este libro pertenecen a la Biblia de Jerusalén Ilustrada, Éditions du Cerf, París, 1973, bajo la dirección de la Escuela Bíblica de Jerusalén.


León Felipe

1884 - 1968

 

Nadie fue ayer,

ni irá hoy,

ni irá mañana

hacia Dios

por este mismo camino

que voy yo.

Para cada hombre guarda

un rayo nuevo de luz el sol...

y un camino virgen

Dios.

Chapter 2

Índice

1 LA BIBLIA

2 DIOS, CREADOR DE UNIVERSOS

Génesis

3 LOS PRIMEROS SERES DEL PUEBLO ELEGIDO

Adán y Eva

4 LA PRIMERA GRAN SELECCIÓN

El Diluvio

5 PRIMER ACERCAMIENTO A EGIPTO

Historia de Abraham

6 ABRAHAM Y SU HIJO LOT, SODOMA Y GOMORRA

El hijo de Abraham

Abraham en Guerar

7 EL SACRIFICIO DE ABRAHAM

Isaac hijo de Abraham

Sueño de Jacob

8 HISTORIA DE JOSÉ, EGIPTO, "LAS VACAS FLACAS"

9 LAS PLAGAS DE EGIPTO

Éxodo, la liberación de Egipto

10 EL ÉXODO, UNA "CAMINATA" EN EL DESIERTO

La marcha por el desierto

Batalla contra Amalec

11 LAS LEYES. "Estábamos tan bien en Egipto…"

La alianza

El Decálogo

Dios le da leyes al pueblo de Israel, a través de Moisés

Las Tablas de la Ley

Algunas leyes

La ley del talión, ojo por ojo, diente por diente

La Marcha en el Desierto

12 "EN ESTE DESIERTO NO QUEDARÁ UNO: EN ÉL HAN DE MORIR"

Exploración de Canaán

13 LA TIERRA PROMETIDA

Y llegaron al Jordán

Dios prohíbe el paso de Moisés a la Tierra Prometida

Yahveh me ha dicho: "Tú no pasarás este Jordán"

Moisés relata las leyes

La ley de Talión

Muerte de Moisés

14 SE INICIA LA CONQUISTA DE LA TIERRA PROMETIDA

Campañas de "tierra arrasada"

Caen las murallas de Jericó

Conquista de Ay

Cómo un pueblo logra ser excluido de la "limpieza" del pueblo elegido

El último discurso de Josué

Sansón

15 RUT, BALSAMO, OASIS EN EL DESIERTO

Samuel

16 LA MONARQUÍA "Me han rechazado a mí"

El pueblo de Israel pide un Rey

El rey David

Y ahora… Goliat

Muerte de David y consagración de Salomón

Jeroboam y la muerte de Salomón

17 ELÍAS Y ELISEO. ¿QUIZAS ANGELES?...

Dios envía al profeta Elías

Más obras de Eliseo

18 LA DEPORTACION. EXTRANJEROS EN TIERRA EXTRAÑA

19 EL REGRESO A CASA LUEGO DE UN TRABAJO BIEN HECHO

20 LA CADENA DE SANGRE SE PONE EN RIESGO. "Despidieron tanto a las mujeres como a sus hijos"

21 Y PASARON A LA CLANDESTINIDAD

Relaciones de Jonatán con Roma y Esparta

22 JERUSALÉN, NI TUYA NI MÍA…

23 Y LLEGÓ EL MESÍAS

Concepción y nacimiento de Jesús

Algunas narraciones de la vida de Jesús

24 LAS REGLAS DEL JUEGO. ¿Y la ley?

Jesús envía a los apóstoles en busca de los judíos

Jesús compara a la gente con niños

25 ¿NO ES ÉSTE EL HIJO DEL CARPINTERO?

Nadie es profeta en su tierra…

Las tradiciones son puestas en duda

Jesús anuncia que va a morir a manos de los escribas y sacerdotes

El bien, el mal, la riqueza

26 ¡QUE NUNCA JAMÁS BROTE FRUTO DE TI!

Jesús expulsa a los vendedores en el templo

Al César lo que es del César…

El principal mandamiento

27 ¿ERES TÚ EL REY DE LOS JUDÍOS?

28 VERDADERAMENTE ÉSTE ERA HIJO DE DIOS

Jesús resucita

Nota final


LA BIBLIA

Chapter 3

LA BIBLIA



¿Quién no ha escuchado hablar de la Biblia?

Muchos la han leído, algunos más de una vez.

Personalmente, lo he hecho en varias oportunidades, aunque en cada una de ellas sólo encontraba en el texto algo similar a un libro de historia, para mí era la historia del pueblo judío.

Siempre me he maravillado ante las acciones de Dios y de este pueblo, y en más de una ocasión me ha parecido una historia de extrema crueldad y violencia sin sentido. También me he emocionado y conmovido, con una opresión en la garganta a punto de llorar.

Me conmociona el sufrimiento, las idas y venidas, la lenta evolución y retroceso de la humanidad reflejados en la historia de ese pueblo. Reincidiendo una y otra vez…, y Dios en todo momento está allí; comprende, perdona y vuelve a dar otra oportunidad. Y en algunas ocasiones, como en Sodoma y Gomorra o en el diluvio, hace un borrón y cuenta nueva ante la tristeza de comprobar que no existe otra solución. También, Él muestra, lo veo ahora, un ejemplo de infinita humildad al decir con esas acciones: aunque yo los creé han salido mal y debo destruirlos para bien de la humanidad.

Aún así, a pesar de las relecturas, no logré comprender muchas de las actitudes y reacciones de Dios, hasta ahora...

Creo que, llegados a este punto, es necesario aclarar que soy de raíz católica; en la escuela primaria fui varios años a un colegio religioso, el Roque González, en la ciudad de Posadas, Misiones, Argentina, donde nací. Siempre fui creyente; desde chico sentí la presencia constante de Dios en mi vida y siempre he querido saber más, saber por qué y, como muchos, de dónde venimos y a dónde vamos.

Nunca dejé de buscar explicación a las eternas preguntas de la humanidad. He indagado en otras religiones y he encontrado en ellas, y en sus textos sagrados, algunas respuestas, y también descubrí entre los distintos credos más similitudes que diferencias. Pero, la Biblia seguía siendo para mí un misterio, un misterio que por momentos hasta me molestaba. Me molestaba no poder entender todas esas historias, ¿Cuál era el sentido?

Tengo dos hijos, el mayor de veinticuatro años y el menor de nueve. Entre los temas que frecuentemente conversamos en casa se encuentran las religiones, Dios, la espiritualidad y ellos participan preguntando, opinando.

En este último tiempo Lautaro, el más chico, me pidió que le hablara de Dios, pero con más decisión que otras veces, con intensos deseos de conocer detalles… porque no era un tema nuevo para él, ya habíamos hablado muchas veces antes, pero en esta oportunidad fue distinto. Traté de ser ecuánime y le expliqué las distintas cosmovisiones de las religiones principales y cómo ven a Dios; le hablé con la mayor cantidad de información que logré reunir e intenté que conceptos avanzados o complicados pudieran ser entendidos por él, lo mejor posible. En este punto, me pareció que lo mejor era remitirme directamente a las fuentes y por ello comenzamos por leer la Biblia, con la idea de seguir luego con los libros sagrados de otras religiones.

Primero, él quiso saber sobre Jesús por lo que leímos el Nuevo Testamento. Como el lenguaje es un poco fuerte y complicado para un niño de su edad, mi mujer, Laura, le compró una Biblia para chicos, con ilustraciones y, por supuesto, muy resumida.

La leímos un rato cada noche y en unos días ya la habíamos terminado, pero nos habían quedado muchos cabos sueltos porque era una versión muy reducida y él quería saber más. Lautaro ya había visto el “libro grande” -tenemos una Biblia de dos mil páginas, La Biblia de Jerusalén- y era ésa la que él quería que le leyera.

Bien, hacia ella fuimos…

Pero, he aquí, que al leérsela, esta vez, fue totalmente distinto para mí.

En esta oportunidad el relato me mostró una trama que había estado absolutamente oculta a mi entendimiento.

Me ocurrió lo mismo que a esa persona que ha tenido una piedra sobre el escritorio durante años, usándola de pisapapeles y de repente, un día, se da cuenta que la piedra es un fósil, el hueso de un animal, una vértebra. Entonces se dirige al lugar donde la encontró y empieza a buscar alrededor, así descubre las otras partes del esqueleto, las patas, las costillas... Cuanto más busca, más huesos de ese esqueleto aparecen, y más precisa surge la figura, algo similar a esos dibujos para niños que sólo son puntos numerados en un papel y que se deben unir para ver el dibujo oculto.

Esta vez, apareció ante mí una figura, una trama, un hilo conductor, y empecé a unir los puntos. Cuantos más puntos encontraba, más nítida aparecía esta figura, esta imagen, esta trama, esta cuerda, y al tirar de la cuerda pude comprobar que yendo hacia atrás llegaba hasta Adan y Eva y hacia delante hasta la actualidad, y luego, podía verla, claramente, internándose en el futuro.

Esto me generó un shock, un maravilloso estupor.
Lo que vi fue la creación, materializada por Dios, de un pueblo elegido, especialmente diseñado para terminar con el politeísmo, un pueblo que tendría la enorme tarea de erradicar los cultos paganos e implantar el monoteísmo a nivel mundial. Un pueblo que iba a preparar el terreno, lo limpiaría y lo ordenaría para la llegada de alguien más importante aún, alguien que iba a cambiar la historia de la humanidad para siempre.

Una vez que descubrimos la figura oculta, la imagen, la trama de base, vemos su simpleza, su simpleza y perfección. Una simpleza y perfección que sólo puede provenir de Dios.

Bien, vamos a tirar de la cuerda, de esta cuerda, y busquemos un lápiz porque hay muchos puntos para unir…


DIOS, CREADOR DE UNIVERSOS

Chapter 4

DIOS, CREADOR DE UNIVERSOS

El Génesis

«En el principio creó Dios los cielos y la tierra. La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas.

Dijo Dios: "Haya luz", y hubo luz. Vio Dios que la luz estaba bien, y apartó Dios la luz de la oscuridad; y llamó Dios a la luz "día", y a la oscuridad la llamó "noche". Y atardeció y amaneció: día primero.

«Dijo Dios: "Haya un firmamento por en medio de las aguas, que las aparte unas de otras”. E hizo Dios el firmamento; y apartó las aguas de por debajo del firmamento, de las aguas de por encima del firmamento. Y así fue. Y llamó Dios al firmamento "cielos". Y atardeció y amaneció: día segundo.

«Dijo Dios: "Acumúlense las aguas de por debajo del firmamento en un solo conjunto, y déjese ver lo seco"; y así fue. Y llamó Dios a lo seco "tierra", y al conjunto de las aguas lo llamó "mares"; y vio Dios que estaba bien. Dijo Dios: "Produzca la tierra vegetación: hierbas que den semillas y árboles frutales que den fruto, de su especie, con su semilla dentro, sobre la tierra”. Y así fue. La tierra produjo vegetación: hierbas que dan semilla, por sus especies, y árboles que dan fruto con la semilla dentro, por sus especies; y vio Dios que estaban bien. Y atardeció y amaneció: día tercero.

«Dijo Dios: "Haya luceros en el firmamento celeste, para apartar el día de la noche, y valgan de señales para solemnidades, días y años; y valgan de luceros en el firmamento celeste para alumbrar sobre la tierra”. Y así fue. Hizo Dios los dos luceros mayores; el lucero grande para el dominio del día, y el lucero pequeño para el dominio de la noche, y las estrellas; y los puso Dios en el firmamento celeste para alumbrar sobre la tierra, y para dominar en el día y en la noche, y para apartar la luz de la oscuridad; y vio Dios que estaba bien. Y atardeció y amaneció: día cuarto.

«Dijo Dios: "Bullan las aguas de animales vivientes, y aves revoloteen sobre la tierra contra el firmamento celeste”. Y creó Dios los grandes monstruos marinos y todo animal viviente, los que serpean, de los que bullen las aguas por sus especies, y todas las aves aladas por sus especies; y vio Dios que estaba bien; y los bendijo Dios diciendo: "sean fecundos y multiplíquense, y llenen las aguas en los mares, y las aves crezcan en la tierra”. Y atardeció y amaneció: día quinto.

«Dijo Dios: "Produzca la tierra animales vivientes de cada especie: bestias, sierpes y alimañas terrestres de cada especie”. Y así fue. Hizo Dios las alimañas terrestres de cada especie, y las bestias de cada especie, y toda sierpe del suelo de cada especie: y vio Dios que estaba bien. Y dijo Dios: "Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra, y manden en los peces del mar y en las aves de los cielos, y en las bestias y en todas las alimañas terrestres, y en todas las sierpes que serpean por la tierra. Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, varón y mujer los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo Dios: "Sean fecundos y multiplíquense y llenen la tierra y sométanla; manden en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que serpea sobre la tierra". Dijo Dios: "Vean que les he dado toda hierba de semilla que existe sobre la haz de toda la tierra, así como todo árbol que lleva fruto de semilla; para ustedes será de alimento. Y a todo animal terrestre, y a toda ave de los cielos y a toda sierpe de sobre la tierra, animada de vida, toda la hierba verde les doy de alimento”. Y así fue. Vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien. Y atardeció y amaneció: día sexto.» (Génesis 1:1-31)



«Concluyéronse, pues, los cielos y la tierra y todo su aparato, y dio por concluida Dios en el séptimo día la labor que había hecho, y cesó en el día séptimo de toda la labor que hiciera. Y bendijo Dios el día séptimo y lo santificó; porque en él cesó Dios de toda la obra creadora que Dios había hecho.

Esos fueron los orígenes de los cielos y la tierra, cuando fueron creados. El día en que hizo Yahveh Dios la tierra y los cielos» (Génesis 2:1-4)



Al leerle a Lautaro el Génesis, surgieron los siete días en los cuales Dios creó el cielo y la tierra y a Adán y Eva. Y él dijo: ¿siete días?

Y sí…, quién no se ha preguntado lo mismo.

Muy bien…, le expliqué que aunque se hablan de días, estos días son días de Dios, y siendo Dios infinito sus días deben de ser en extremo largos, probablemente de millones de años humanos. Hoy la ciencia calcula unos 4.600 millones de años la formación del sistema solar y un millón de años la evolución de la especie humana, así que bien podrían los siete días de Dios ser unos 4.600 millones de años.

Lo importante aquí es rescatar la idea de que Dios crea el cielo y la tierra, y no el tiempo que le llevó. Pensemos que aunque hayan sido 4.600 millones de años y que creó por lo menos un sistema solar en una semana, aunque sea la semana de Dios, considero que continúa siendo una proeza verdaderamente impresionante. Es muy difícil para la mente finita de un ser humano comprender lo infinito, hasta -me atrevería a decir- imposible alcanzar a concebir lo infinito e inconmensurable, justamente… “inconmensurable”.



Bien, analicemos ahora la creación, dice el Génesis «Concluyéronse, pues, los cielos y la tierra y todo su aparato» (Génesis 2:1); si tenemos en cuenta que el cielo es todo lo que está encima de la tierra y la tierra es todo lo que está debajo del cielo está claro que Dios es el creador de absolutamente todo, absolutamente todo. La tierra es todo el planeta y el cielo es el infinito que la rodea y engloba a todo el universo -y tal vez, los otros universos-, no sólo a nuestro sistema solar, y que con la tierra van todas las especies de animales y plantas.

Es comprensible que desde el punto de vista de un narrador humano, parado sobre la tierra, se expresase de ese modo, Dios ha creado todo lo de arriba y todo lo de abajo.
Pero eso no termina allí, ya que al no quedar nada afuera es claro que también es el creador del mundo de las ideas, los sueños y los pensamientos.

Dice el Bhagavad Gita, el libro sagrado de los hindúes, “Dios es el que ve, lo visto y la idea”. Este concepto es similar al anterior. Todo es Dios.

Esta idea me parece maravillosa, ya que no logro pensar que pueda haber algo que no sea parte de Dios.

«Entonces Yahveh Dios formó al hombre con polvo del suelo, e insufló en sus narices aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente.» (Génesis 2:7-8)


Como creaciones de Dios, los humanos hemos sido hechos de partes, partículas, fragmentos, del mismo Dios. Si seguimos la lógica que planteamos, si Dios crea todo, y antes de su creación no hay nada, todo lo creado debe ser parte de Él, por lo tanto, somos parte de Dios al ser hechos de barro, ese barro creado por Él, y de cada compuesto químico de ese barro que se ha generado, primero en el Big Bang [2] y luego dentro de los hornos de las estrellas, estrellas que han sido creadas por Dios. Tal vez el Big Bang simplemente es la forma que tiene Dios de crear universos [3].



2 Nombre que se le ha dado al modelo científico que trata de explicar el origen del Universo y su desarrollo posterior a partir de una singularidad espacio-temporal.

3 Las estrellas son inmensas fábricas de transformación que brillan gracias a las reacciones de fusión nuclear en su interior que convierten el hidrógeno, el elemento más liviano, en helio. De hecho, el universo está compuesto en su mayoría por estos dos elementos: hidrógeno y helio. Estos también fueron los primeros elementos que se formaron después del Big Bang y los demás fueron creados posteriormente, por medio de tres procesos en la evolución de las estrellas: la síntesis nuclear, en las estrellas y en las supernovas, y por la interacción de rayos cósmicos que forman litio, berilio y boro. Todos los elementos naturales conocidos hoy, aún los que tenemos en nuestro cuerpo, provienen de estos procesos. La masa de las estrellas determina sus fases finales de evolución y, de hecho, los elementos químicos que pueden generar.



Cada compuesto químico, cada elemento de la tabla periódica tiene su origen en la materia original del universo que luego ha sido combinada y recombinada una y otra vez en los hornos estelares, los que son arrojados de nuevo al espacio con las explosiones de las supernovas en una maquinaria de milagrosa complejidad y extrema simpleza, una y otra vez, generando cada vez elementos más complejos. Estos elementos forman los planetas, las estrellas, nuestro Sol, la Luna, La Tierra, Marte, etc. La tierra que pisamos, el agua con la que se hace el barro. El barro. Así que, barro somos, “polvo del suelo”.


***

- ¿Si todo lo creó Dios porque no lo hizo mágicamente? – pregunta Lautaro

- Si…, el hecho de que sea creación de Dios –le explico- no implica que deba se mágica. Las leyes de Newton son creación de Dios, y no son mágicas, son simplemente el mecanismo de Dios de hacer algunas cosas, tales como las leyes de la física, las de la genética, o la matemática...

Dios crea las leyes de la física y Newton, por ejemplo, descubre algunas de ellas y por ello llevan su nombre.

El hombre descubre la creación, descubre las leyes que la rigen, leyes creadas por Dios para el funcionamiento de su creación.

Es como si un hombre de una tribu hubiese encontrado un procesador, una computadora, y con el correr del tiempo fuera descubriendo como funciona y porque funciona.

Al principio puede creer que sea solamente magia, pero, al avanzar, se da cuenta de que es solo un artefacto creado por alguien.

Obviamente

Pero el haber sido creado por "alguien" no lo hace menos maravilloso.

Este universo creado por Dios tiene sus mecanismos, sus engranajes, mecanismos y engranajes creados por Dios, mecanismo que hacen que funcione y que rigen su funcionamiento. Leyes que hacen que lo que ocurre sea predecible y con reglas de juego claras. Leyes que permiten la vida y la evolución.

***



LOS PRIMEROS SERES DEL PUEBLO ELEGIDO

Chapter 5

LOS PRIMEROS SERES DEL PUEBLO ELEGIDO



Adán y Eva



Leamos la creación del Edén:

« (…) no había aún en la tierra arbusto alguno del campo, y ninguna hierba del campo había germinado todavía, pues Yahveh Dios no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre que labrara el suelo. Pero un manantial brotaba de la tierra, y regaba toda la superficie del suelo. Entonces Yahveh Dios formó al hombre con polvo del suelo, e insufló en sus narices aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente.

Luego plantó Yahveh Dios un jardín en Edén, al oriente, donde colocó al hombre que había formado.

Yahveh Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles deleitosos a la vista y buenos para comer, y en medio del jardín, el árbol de la vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal. De Edén salía un río que regaba el jardín, y desde allí se repartía en cuatro brazos. El uno se llama Pisón: es el que rodea todo el país de Javilá, donde hay oro.

El oro de aquel país es fino. Allí se encuentra el bedelio y el ónice.

El segundo río se llama Guijón: es el que rodea el país de Kus. El tercer río se llama Tigris: es el que corre al oriente de Asur. Y el cuarto río es el Eufrates. Tomó, pues, Yahveh Dios al hombre y le dejó en al jardín de Edén, para que lo labrase y cuidase. Y Dios impuso al hombre este mandamiento: “De cualquier árbol del jardín puedes comer, mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comieres de él, morirás sin remedio.” Dijo luego Yahveh Dios: “No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada.” Y Yahveh Dios formó del suelo todos los animales del campo y todas las aves del cielo y los llevó ante el hombre para ver cómo los llamaba, y para que cada ser viviente tuviese el nombre que el hombre le diera.

El hombre puso nombres a todos los ganados, a las aves del cielo y a todos los animales del campo, mas para el hombre no encontró una ayuda adecuada. Entonces Yahveh Dios hizo caer un profundo sueño sobre el hombre, el cual se durmió. Y le quitó una de las costillas, rellenando el vacío con carne.

De la costilla que Yahveh Dios había tomado del hombre formó una mujer y la llevó ante el hombre. Entonces éste exclamó: “Esta vez sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta será llamada mujer, porque del varón ha sido tomada.” Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne. Estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, pero no se avergonzaban uno del otro.» (Génesis 2:5-25)


Es claro, para mi, que este segundo relato de creación es sólo del Edén, la creación general, por así decirlo, ya estaba funcionando paralelamente y con anterioridad. El hombre al que da vida en este momento Dios es Adán, no la especie humana, los humanos ya caminaban por el planeta hacía tiempo.

También al crear a la mujer de su costado, no crea a todas las mujeres sino a Eva, la compañera de Adán en el Edén.


Sigamos adelante.

Adán y Eva son creados y Dios les entrega el Edén para que vivan. Allí, Él también pone el árbol del que no deben comer, lo que les advierte explícitamente, «Y Dios impuso al hombre este mandamiento: “De cualquier árbol del jardín puedes comer, mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comieres de él, morirás sin remedio”.» (Génesis 2:16-17)

Ya conocemos la historia, la serpiente convence a Eva, quien come del fruto y se lo ofrece a Adán quien también come. Muy mal hecho, muy mal hecho, pero muy necesario para la historia, y ya veremos por qué. ¿Es que acaso Dios sabía que iban a comer, y lo dejó ahí, sin custodia, justamente para que comieran? Sí, yo creo que sí. Todo tiene su motivo, en la Biblia todo tiene su motivo. Ahora lo puedo ver y quiero compartirlo con ustedes.



¿Qué ocurrió al comer este fruto? Al comerlo adquirieron conciencia, y se dieron cuenta, pudieron ver más allá: comprendieron que son los únicos que tuvieron esa posibilidad. Ningún otro ser que poblaba el planeta pudo hacerlo, así que ellos, y su descendencia, son los únicos que tienen la mente preparada para ver y entender. Esto es muy importante, tan importante que va a marcar una gran diferencia. Ya volveremos sobre este párrafo más adelante.

Por haber comido el fruto prohibido Dios echa a Adán y Eva del Edén y a partir de ese momento ellos deben hacerse cargo de sus vidas, deben trabajar y conseguir su propio sustento.



- Un momento. Un momento. Si Dios quería que comieran ¿por qué los castiga? -pregunta Lautaro.

- Todo a su tiempo, ya vamos a ver el porqué -le respondo.



Continuamos con la lectura. Adán y Eva tienen dos hijos, Caín y Abel. Caín en un arrebato de furia mata a Abel y queda solo, solo con Adán y Eva, sus padres.

En este punto es importante repensar lo leído. Veamos…, Adán y Eva parecen ser las únicas dos personas del mundo –si nos atenemos a la idea más tradicional de que son los primeros de la humanidad-, y ahora tienen un hijo ya que el otro había muerto, pero la Biblia dice «Caín salió de la presencia de Yahveh, y se estableció en el país de Nod, al oriente de Edén. Conoció Caín a su mujer, la cual concibió y dio a luz a Henoc. Estaba construyendo una ciudad, y la llamó Henoc, como el nombre de su hijo.» (Génesis 4:16-17)

¡¿…?!

¿Cómo conoció Caín a su mujer?, ¿y qué país era ése?, ¿acaso había alguien más además de Adán y Eva y su hijo? Ésta, ésta es la clave para comprender la Biblia, para comprender el motivo de ser del pueblo judío y de su Alianza con Dios, el porqué de ser el Pueblo Elegido, su destino.

Piezas de un rompecabezas, un rompecabezas maravillosamente perfecto, como toda la creación, y con la firma perfecta de Dios.

Tomemos nota mental de esta situación porque es fundamental para poder seguir adelante: Adán y Eva, claramente, no son los primeros humanos sino los primeros del pueblo elegido de Dios. La humanidad ya existía cuando Adán y Eva son enviados, por Dios, a convivir con “los otros”, estos “otros” eran los otros seres humanos.

Esto podría confirmar, de alguna manera, las sospechas que teníamos sobre los relatos de la creación, en los que se notaba que la humanidad había sido creada con anterioridad a Adán y Eva.



Analicemos lo narrado hasta aquí.


Dios crea la tierra y pone animales y plantas. Es posible que entre esos animales también estuviese la especie humana, que al evolucionar a través del tiempo a esa altura ya hubiese poblado el planeta. Dios había creado los animales y las plantas, y los humanos eran parte de esos animales, animales especiales pero animales al fin.

Cuando Dios echa del Edén a Adán y Eva, que son los primeros seres del pueblo judío (actual) -no los primeros sobre la tierra, sino los primeros del pueblo elegido- , estos se ven obligados a caminar junto a los otros habitantes del mundo. Aunque la Biblia no lo dice directamente, esto surge de manera tangencial, como quien ve por el rabillo del ojo, con la visión periférica.

Este punto es muy importante, muy importante. Es necesario tratar de abrir nuestra mente a esta realidad para poder comprender lo que va a venir y por qué va a ocurrir lo que va a ocurrir. Es lo que da sentido a todo, es fundamental repetirlo: ésta es la base sobre la que se va a asentar lo que sucede a continuación.


Bien…, si Caín conoce a su mujer, es porque había una mujer para conocer y que no era de la descendencia de Adán y Eva, era de los otros, de los otros pueblos que ya existían, los humanos que ya habitaban en el planeta.

La compresión de esta situación me generó una gran inquietud: ¿por qué no se hablaba de ellos?, ¿por qué Dios no cuenta cómo se crearon con detalle?, ¿quiénes eran?, ¿su creación estaba implícita en la creación de los animales y las plantas? y me surgían muchas más preguntas que aún no podía responder.

Esto se estaba transformando en un enigma bastante complejo y, aunque no me había propuesto descifrarlo, no podía dejar de pensar en él.



Los días pasaban y seguíamos leyendo la Biblia con Lautaro, quien no me daba tregua, quería saber y quería que le explicara. Por la noche no se dormía si no le aclaraba las dudas que le habían surgido y sus ansias de saber me obligaban a analizar temas que yo ya había relegado a una carpeta mental de “sin solución”.



Al continuar avanzando en la lectura, se sucedían las descripciones de quién engendró a quién y toda la cadena de padres a hijos. Esto siempre me llamó la atención, ¿cuál era el sentido de saber quién era quién?, ¿o conocer quién engendró a quién? Lo que sí surgía en todo momento era que este pueblo no se mezclaba, que trataba de mantenerse lo más puro posible, y permanentemente se trataba de demostrar que en ningún momento había sido interrumpida la cadena de sangre, o sea: todos eran descendientes directos de Adán y Eva. En lecturas anteriores siempre me había molestado esta enumeración tan minuciosa, siempre me había parecido elitista, claro, esto fue antes de comprender por qué no se debían involucrar con otros en las genealogías, y lo necesario que era que no se mezclaran.



Por un lado tiene su lógica, si pensamos que en el Génesis Adán y Eva son los únicos seres humanos creados por Dios, pero a la vez, si son los únicos ¿cuál es el sentido de demostrar que la cadena de sangre no se interrumpe en ningún momento? Si son los únicos obviamente la cadena no se va a cortar nunca… Justamente, es necesario mostrar la descendencia directa porque había otros con los cuales era posible mezclarse y así cortar la cadena. Esos eran los otros pueblos, los otros habitantes de la tierra, los que no eran descendientes de Adán y Eva.

Pongamos estas piezas juntas y veamos qué tenemos hasta ahora: Adán y Eva los primeros de un pueblo especial, estos seres tienen conciencia y conocimientos más allá de lo normal por haber comido del árbol del conocimiento, y la cadena de sangre de sus descendientes que no debe ser cortada.

Continuemos.





LA PRIMERA GRAN SELECCIÓN

Chapter 5

LA PRIMERA GRAN SELECCIÓN



El Diluvio

«Los hijos de Dios y las hijas de los hombres

Noé, descendiente de Adán tenía quinientos años cuando engendró a Sem, a Cam y a Jafet» (Génesis 5:32)



«Cuando la humanidad comenzó a multiplicarse sobre la haz de la tierra y les nacieron hijas, vieron los hijos de Dios que las hijas de los hombres les venían bien, y tomaron por mujeres a las que preferían de entre todas ellas.

Entonces dijo Yahveh: “No permanecerá para siempre mi espíritu en el hombre, porque no es más que carne; que sus días sean 120 años”.

Los nefilim existían en la tierra por aquel entonces (y también después), cuando los hijos de Dios se unían a las hijas de los hombres y ellas les daban hijos: estos fueron los héroes de la antigüedad, hombres famosos.

Viendo Yahveh que la maldad del hombre cundía en la tierra, y que todos los pensamientos que ideaba su corazón eran puro mal de continuo, le pesó a Yahveh de haber hecho al hombre en la tierra, y se indignó en su corazón.

Y dijo Yahveh: «Voy a exterminar de sobre la haz del suelo al hombre que he creado, -desde el hombre hasta los ganados, las sierpes, y hasta las aves del cielo- porque me pesa haberlos hecho”. Pero Noé halló gracia a los ojos de Yahveh.» (Génesis 6:1-8)


¿Serían los hijos de Dios los hombres del pueblo elegido y las mujeres de los hombres las mujeres de los otros pueblos? ¿Habrían empezado a mezclarse y de esta manera se perdía la cadena de sangre directa? Si era así, el mezclarse y diluirse no iba a servir a los efectos de la creación de este pueblo elegido. Ésa no era la idea, no era el sentido. El pueblo elegido debía mantenerse puro y separado, además su conducta debía ser ejemplo para los otros. El pueblo elegido debía ser un pueblo santo. Pero todo debía ser natural, no debía ser a la fuerza, debía ocurrir por una diferencia de conciencia entre unos y otros, por la diferencia de conocimiento espiritual. El pueblo elegido había probado la fruta prohibida del conocimiento. El pueblo elegido sabía, el pueblo elegido conocía. ¿Qué era lo que sabía? o ¿qué era lo que debería saber? o ¿cuál era el conocimiento que a los otros les había sido vedado? Lo veremos más adelante...



Y vino el diluvio…

Y llovió… y llovió…

Sólo Noé y su familia sobrevivieron, con sus animales.

Cuando el agua se retiró y Noé pudo bajar del arca Dios hizo un pacto y una alianza con Él. Esta alianza o pacto seguiría conservándose y reservándose sólo para los descendientes de Noé y quienes lo acompañaran, -es interesante esta acotación-: «Dijo Dios: “Esta es la señal de la alianza que para las generaciones perpetuas pongo entre yo y vosotros y toda alma viviente que os acompaña”» (Génesis 9:13), significa que aunque otra gente (los otros) los acompañaran no iban a formar parte real del pueblo elegido, pero sí, entraban bajo la protección de dicho pacto. La alianza, entonces, no era un pacto que incluyera a los otros pueblos, sino sólo para el pueblo elegido, el pueblo hebreo.



Aquí volvemos a ver que Dios, personalmente, hacía acuerdos con el pueblo elegido, acuerdos que significaban responsabilidades, grandes responsabilidades. Ésta es una demostración de poder impresionante por parte de Dios y de infinita misericordia, porque fácilmente los podría haber eliminado a todos; no obstante, deja a Noé y su familia porque eran personas honestas, piadosas, buenas, no se habían desviado del camino, y les permite empezar de nuevo. Sin embargo, y por otra parte, es un claro intento de hacer reaccionar a ese pueblo para que hagan las cosas como deben de ser, como Él quiere que las hagan, y al mismo tiempo les deja la libertad de no hacerlo, el famoso “libre albedrío”. Sabemos lo que debemos hacer, -la acción correcta-, pero somos libres de no realizarla, aunque después tendremos que hacernos cargo de las consecuencias. El mismo libre albedrío del Edén. Adán y Eva podrían no haber comido el fruto prohibido.

También es una muestra hacia los otros, los otros pueblos, a quienes esta acción les dice: si no me tiembla la mano para castigar a mis elegidos mucho menos para los que no lo son.

Es inevitable pensar que los otros pueblos veían lo que pasaba, o que alguien se los contaría, y que esas historias terminarían formado parte de sus mitos, ya que eran historias muy potentes, muy aleccionadoras [4].

4 Vemos como “los otros” toman la historia del diluvio y la hacen propia; por ejemplo en Grecia, la ira de Zeus contra los hijos de Licaón causa el Diluvio de Deucaliónr. En los pueblos vecinos de la Mesopotamia, los dioses deciden destruir a la humanidad a causa de sus muchas faltas. Ea advierte a Uta-na-pistim para que construya un barco. El barco se deberá llenar con animales y semillas. Llega el día del diluvio y toda la humanidad, excepto Uta-na-pistim y sus acompañantes, perece. Uta-na-pistim se da cuenta de que las aguas bajan y suelta un ave (no se sabe si una paloma, un cuervo o una golondrina). Uta-na-pistim hace una ofrenda a los dioses y éstos quedan satisfechos por el sacrificio.



También es importante destacar que Dios deja a Noé vivo, de lo contrario, al perderse la cadena sanguínea del pueblo elegido, hubiese tenido que empezar todo de nuevo.


Esta lectura me lleva a ver esta forma de ser de Dios como la de un padre, un padre que trata de hacer que su hijo, tal vez adolescente, tome conciencia y empiece a sentar cabeza después de la reprimenda. Un “viste lo que te pasó por hacer las cosas mal”, “tratemos de nuevo”.

Maravilloso. Situaciones similares las vamos a encontrar en la Biblia una y otra vez. Este Dios, Padre, todopoderoso, que trata que sus hijos se comporten y entiendan que deben crecer y dar ejemplo a los otros, porque son especiales, son los elegidos.


Si uno repara en que alrededor del pueblo elegido, hay otros que están observando lo que ocurre, empieza a tener más sentido tanta demostración de poder. Todo es realizado a lo grande. Todo se hace para que se vea desde lejos, para que no pase inadvertido.

No alcanza con que lo presencie el pueblo elegido, todos lo deben presenciar. Todos deben ver el poder del Dios del pueblo hebreo. Un pueblo que tiene un solo Dios, un poderoso único Dios.



Tengamos en cuenta que en aquella época eran pocos los habitantes del mundo, no había muchos medios para difundir las noticias, no había teléfono ni internet, todo tardaba mucho tiempo en transmitirse de un pueblo a otro, todo era oral. Y, probablemente, cada una de estas acciones se fue convirtiendo en un mito al ser contado de unos a otros y fue modificado por quien lo contaba y adornado de una y otra forma, además de que cada culto lo adaptaba a sus dioses.



El mito del diluvio existe en muchas civilizaciones alrededor del mundo. Debe de haber sido muy impresionante y muy aleccionador: “Mira lo que le pasó a ese pueblo porque su Dios se enojó con ellos”.

 

Es posible que numerosos pueblos hayan dicho o pensado: “Que suerte que ése no es nuestro dios”. Pero seguramente, cada uno de estos acontecimientos iba llamando más y más la atención sobre el pueblo hebreo, un pueblo que decía ser el elegido por Dios, el único dios, su dios, en una época en que cada pueblo tenía sus propios dioses, y que por lo general eran muchos [5].

5 Los dioses de los sumerios, por ejemplo, eran: ANU (An), dios del cielo; Enlil-Ellil, dios supremo del panteón sumerio-acadio, creador de la humanidad; Ea-Enki, dios de la sabiduría; Sin-Nanna, dios de la Luna; y veinticinco dioses más -sí, ¡veinticinco!-, Shamash-Utu Ishtar-Inanna, Marduk, Ashur, Adad-Ishkur, Anunitu, y otros.



Lo natural debe haber sido que todos dudaran de la existencia de un único dios, ya que esos pueblos, primitivos, primitivos no sólo tecnológicamente, sino primitivos espiritualmente, creían que cada fuerza de la naturaleza era un dios distinto, por eso tenían muchos. Todo aquello que los superaba o que no comprendían se transformaba en un dios, entonces tenían: el dios sol, la diosa luna, el dios del mar, el dios de los bosques, y así infinitos dioses. Es más, es posible que les llamara la atención que un pueblo asegurara tener un único dios. ¿Quién sería ese dios capaz de hacer el trabajo de cientos de dioses independientes? Y que además no tenía problemas para realizar demostraciones tan impresionantes.



Esto debía ser llamativo, sí, muy llamativo, y debía generar todo tipo de reacciones, desde la risa hasta el escepticismo y seguramente ira por considerarlos herejes contra sus propios dioses, los dioses de los otros.



PRIMER ACERCAMIENTO A EGIPTO

Chapter 7

PRIMER ACERCAMIENTO A EGIPTO



Historia de Abraham



Desde Noé hasta Abraham [6] pasan aproximadamente cuatrocientos años. Éste es descendiente directo de Noé por lo que la cadena de sangre continúa indemne.
Abraham era la cabeza de los hebreos cuando se mudaron a tierra de Egipto -Egipto es parte de “los otros”, no es parte del pueblo elegido-, allí, Abraham, por miedo a que los egipcios lo mataran para sacarle a su mujer Sara, les miente, les dice que era su hermana.

Al parecer Sara era una mujer hermosa, tanto que llamó inmediatamente la atención de los egipcios, por lo que es llevada ante el faraón quien la toma para sí. Al mismo tiempo, el soberano, trata bien a Abraham, quien se ve beneficiado por esta situación. Pero he aquí que la Biblia señala que Yahveh (nombre que los hebreos daban a Dios) castiga al monarca por haber tomado a Sara. El faraón le recrimina a Abraham: ¿Por qué me hiciste esto?, ¿por qué no me avisaste que era tu mujer?

Está claro que el faraón, dentro de ciertos límites, no había tenido intención de actuar de forma deshonesta y se enoja al tomar conciencia de que había actuado mal porque lo habían engañado. Al darse cuenta y, por lo visto, haber asociado que a causa de sus viles actos algo nefasto le estaba pasando a él o a Egipto, le dice a Abraham: toma tus cosas y a tu mujer y vete.

6 En la Biblia primero se lo menciona como Abram, luego Dios el cambia el nombre por Abraham, por lo que Abram y Abraham son la misma persona.



Esta situación, la vemos repetidas veces en los relatos de la Biblia. ¿Qué es lo que Dios quiere mostrar con esto? ¿Qué es lo que debe perdurar una vez que pasó el momento? ¿Cuál es la enseñanza para los egipcios y para los otros pueblos que escucharán el relato?
Los egipcios tenían sus dioses, dioses que los protegían, que los acompañaban, a quienes les pedían lo que necesitaban, a quienes les hacían ofrendas. Los egipcios tenían sus sacerdotes y además, y muy importante, eran el pueblo más avanzado, por mucho, de toda la región, tal vez el más avanzado del mundo en ese momento, posiblemente eran un referente. Por lo tanto, si los dioses de los egipcios no los podían proteger del dios de los hebreos, algo andaba mal. O los dioses de los egipcios no eran dioses o el dios de los hebreos era mucho más poderoso.



Si esto mismo hubiese pasado con un pueblo pequeño el acto no habría despertado el interés de nadie, y hubiese pasado totalmente inadvertido, no hubiese servido para llamar la atención sobre los hebreos y su Dios, no hubiese cumplido ninguna función en la historia, en esta historia.



Tengamos en cuenta que Abraham no se comportó de manera muy correcta. Es más, es bastante discutible si fue apropiado mentirle al faraón, ya que éste al enterarse cuál era la verdad no lo mató ni ultimó a su grupo, simplemente lo reprendió y le ordenó que se fuera. Además, hasta parece decepcionado por haber sido engañado. Para esa época, en que el nivel de atraso y violencia era bastante alto, es evidente que los egipcios eran gente evolucionada.



A lo largo de la Biblia, esta ambivalencia de Abraham se observa también en otros personajes del pueblo elegido. En distintas ocasiones, Dios fuerza algunas actitudes y situaciones para demostrar su poder a otros pueblos, acciones que buscan dejar en el recuerdo el poder de protección del dios de los hebreos para con su pueblo.



ABRAHAM Y SU HIJO LOT, SODOMA Y GOMORRA

Chapter 8

ABRAHAM Y SU HIJO LOT, SODOMA Y GOMORRA



Al leerle el Antiguo Testamento a Lautaro me doy cuenta de la violencia permanente que hay en su relato. Siempre me pareció una narración dura y violenta, pero ahora, a través de sus ojos, los ojos de un niño de nueve años, me parece mucho más grave, al punto que voy leyendo y le voy contando con mis palabras lo que acontece, sólo si considero que puedo leerle el párrafo textualmente se lo leo tal cual está escrito.

No quiero que él se haga la idea de que Dios es malo, o violento. Aunque entiendo, que si se miran las acciones de Dios desde una perspectiva puramente humana, se pueda considerar que lo que este hace, sea simplemente violencia. Podemos pensarlo de esta manera, Dios pinta un cuadro, con todas las ganas, todas las expectativas de que sea una obra de arte, pero con una salvedad, deja que parte de las pinceladas se pinten a sí mismas. Él no pinta todo el cuadro sino la base, y luego les da a los colores, a las pinceladas, el libre albedrío, el famoso libre albedrío para que terminen la obra. Es allí donde queda claro que hay partes de ese cuadro que están quedando mal y empiezan a arruinar la pintura general, esas partes son borradas por Él para que no se extiendan por el lienzo arruinando todo el trabajo. Debemos recordar en todo momento -por ejemplo al leer sobre el diluvio-, que las almas no se pueden matar, las almas son inmortales [I]. Dios les permite encarnar como personas y Dios las retira del juego si se han desviado del camino.

El pueblo elegido tiene, en algunos momentos, la función de corrector. Es él el encargado de borrar algunas de las pinceladas y también el responsable de dar las pautas para las próximas.



Al leerle el relato, desde este punto de vista, Lautaro a veces se ríe de lo duro de entender que era el pueblo elegido, de cómo cometen los mismos errores una y otra vez, y cómo Dios se enoja con ellos una y otra vez. Sin embargo, no hay caso, no parece haber avances, da la impresión de que nunca van a entender...

Este pueblo elegido no quiere entender, ¿no puede entender?, ¿no debe entender?

¿Representará a la humanidad en un pequeño muestreo? ¿Representará a aquellos que perseveran en el camino errado?

¿Será para mostrar que aunque se insista en hacer las cosas mal Dios no va a ceder?

Porque Dios no cedió, y el pueblo elegido la pasó mal, mal, mal, muy mal.


****


Tienen, hacen, se van, llegan… ¿por qué narro en presente?, porque me parece que es necesario que, como lectores, estemos allí en el momento y en el tiempo en que ocurren los hechos. De esa manera, es posible poder sentir el calor del desierto, ver a la gente que está observando y nos vamos a mezclar entre ellos para observar qué sienten, qué piensan, qué cosas les preocupan, presenciar sus reacciones, impresiones y miedos.

Seamos igual que observadores, como periodistas realizando un reportaje, como científicos realizando un trabajo de campo en el lugar de los hechos en el momento en que ocurren mientras recolectamos las piezas del rompecabezas del misterio que nos ocupa.



****

Sigamos.



Abram estaba con Lot, su sobrino. Ambos consideraron que lo mejor era separarse y dividir las haciendas debido a que la tierra que tenían les había quedado reducida para los dos y sus familias, por eso decidieron que lo mejor era que cada uno se fuera por su lado.

Tiempo después, Lot es capturado en una batalla en las cercanías de las ciudades de Sodoma y Gomorra. Abram lo rescata y vence a sus captores.

Luego de estos hechos, Dios se le presenta a Abram en una visión y le anuncia que va a tener un hijo y que su descendencia será “tan extensa como las estrellas del cielo” -Abraham aún no había tenido hijos-.

Luego Dios le describe cómo se desarrollará el futuro: sus descendientes van a ser extranjeros en tierra extraña, serán esclavizados por cuatrocientos años y Dios juzgará a la nación que los haya oprimido, y que luego ellos, los hebreos, saldrán de esa tierra con riquezas.


Es interesante observar aquí como Dios ya le explica a Abram parte de su vida futura, lo que ocurrirá en Egipto, aunque Abraham no sabe que es Egipto quien los ha de esclavizar.

También se reitera la preparación del escenario, los papeles que cada uno va a representar, y como el pueblo elegido, con Abram a la cabeza, tiene un destino escrito que cumplir.

Todas esas piezas se presentan sueltas, no parecen tener una conexión, un sentido, sólo parecen el relato de hechos, unos tras otros como un libro de historia. Éste hizo esto, y el otro hizo lo otro, y por esto pasó esto y por aquello pasó lo otro y así, pero sin un fin general. Pero, si uno se aleja y mira el panorama completo, de punta a punta, se puede ver la línea que une los hechos y hacia dónde se dirige la historia, qué es lo que se persigue como resultado final, qué es lo que Dios quiere conseguir con tanto esfuerzo, con tantas demostraciones, con tantos hechos.

Ya lo vamos a descubrir, lentamente iremos desentrañando ese misterio. Esta historia se entiende mejor al ir y venir sobre los distintos acontecimientos.

No hay hechos casuales, todo tiene un sentido, un motivo, un destino escrito.



Sigamos.



Cuando Abram tenía noventa y nueve años, se le presenta Dios y le reitera que va a tener un hijo, se lo había anunciado antes, pero hasta ese momento no había ocurrido. Abram ya era una persona mayor, con noventa y nueve años no era lo que se podría decir, joven.

Dios le cambia el nombre a Abram y pasa a llamarlo Abraham, lo que en esa época significaba un cambio de destino, le dice «“anda en mi presencia y sé perfecto”» (Génesis 17:1-3)

Dios vuelve a realizar una alianza, con el ahora Abraham, y le promete que les dará a él y a su descendencia la tierra en la que andarán como peregrinos, y que Él, Dios, será su dios. Como señal de esa alianza se va a celebrar la circuncisión a todos los varones, tanto al nacido “en tu casa”, como el “comprado con dinero”, le indica.

Son interesantes todas estas señales que convierten al pueblo elegido en único, no sólo por su historia, sus tradiciones, sino que ahora, además, hay una señal física que se puede tocar, el circunciso es hebreo, es un integrante del pueblo elegido y ahora tiene una marca que lo identifica como tal.





El hijo de Abraham


Se le aparece Dios (Yahveh dice la Biblia) a Abraham, «Levantó los ojos y he aquí que había tres individuos parados a su vera. Como los vio acudió desde la puerta de la tienda a recibirlos, y se postró en tierra» (Génesis 18:2)



Vemos que Abraham reconoce en estos individuos a Dios, ¡pero eran tres!, no era uno, sin embargo Abraham reconoce que los tres eran Dios. Este número tres (3) es sumamente importante, veremos después que en la Iglesia Católica la Santa Trinidad representa justamente tres facetas de Dios: Dios padre, Dios hijo y Espíritu Santo.

Esta trinidad se ve paralelamente en los sistemas de creencias de los otros pueblos, en los dioses de los otros, ¿y qué tiene que ver? Todo tiene que ver, ya dijimos, no hay nada librado al azar, todo tiene un motivo.



Dios le manifiesta a Sara, mujer de Abraham, que le va a dar un hijo, y que Él, Dios, va a volver al cabo del tiempo del embarazo. Sara se ríe, no creía que a esa altura de su vida, a su avanzada edad, tuviese alguna posibilidad de tener un hijo, pero Dios le dice:



«“¿Es que hay nada milagroso para Yahveh? En el plazo fijado volveré, al término de un embarazo, y Sara tendrá un hijo”.» (Génesis 18:14)



Éste, su primer hijo, su primogénito, será Isaac.


Vemos que todo lo que hace Dios es milagroso y debe llamar la atención de aquellos que escuchen sobre lo ocurrido, ya que hechos normales no despertarían interés. Supongamos por un momento que Dios le hubiese dado un hijo a Sara a los veinte años, ¿a quién le hubiese llamado la atención?, probablemente a nadie, mas aún habría despertado todo tipo de suspicacias. ¿Qué clase de dios le da un hijo a quién puede tener cien?, y otros comentarios de ese tenor. Sin embargo, darle un hijo a una mujer que tiene más de cien años, vamos, eso sí que es un milagro digno de atención.



Abraham va camino de Sodoma y Gomorra, Dios le dice que ha llegado a Él el clamor de mucha gente, ya que el pecado de sus habitantes es gravísimo. Estas dos ciudades habían llegado al límite de la degradación, en ellas se cometían todo tipo de atrocidades y es claro que la gente que debía interactuar con ellos, sus habitantes, clamaba a Dios para que impusiera orden y justicia.



Dos de los individuos, -que Abraham había hallado a la vera de su casa y había identificado como Dios-, siguen camino a Sodoma y Gomorra mientras que Yahveh queda con Abraham. Entonces Abraham le pregunta a Dios si va a borrar al justo con el malvado. Dios le responde que no, que si encuentra a cincuenta justos no va a borrar las ciudades. Y Abraham lo interpela de nuevo, ¿y por cuarenta y cinco? Dios le dice que tampoco las va a borrar si hay cuarenta y cinco. Abraham continúa insistiendo, hasta llegar a diez. Finalmente Dios le contesta, que si encuentra diez justos no destruirá las ciudades.


En este punto me parece que Abraham, que era vecino de estas ciudades, sabía lo que ocurría y sabía que no había ninguna posibilidad de que se salvaran, pero lo importante no es eso sino mostrar a un Dios misericordioso, que, aunque ve que un grupo ha caído en la total degradación no los va a lastimar por piedad a los pocos justos que existan entre ellos.

No sólo misericordioso, sino además es recto -recordemos que cuando le cambia el nombre a Abraham le dice que debe ser recto-, ya no hay lugar para hacer las cosas mal, ya no hay lugar para los desvíos. Este Dios, el dios de los hebreos, es un dios recto, justo, y aleccionador. No le tiembla la mano para reprender al que se desvía y puede llegar al extremo de borrar de la faz de la tierra a una ciudad o un pueblo si es necesario. Si ya lo hizo con los propios -recordemos el diluvio-, ¿que queda para los ajenos? Como expresa el dicho: “Cuando veas las barbas del vecino cortar, pon las tuyas a remojar”. La idea es justamente ésa, este castigo ejemplar a Sodoma y Gomorra todavía hoy hace pensar a más de uno. Ojo, no hagamos las cosas mal, no caigamos en el camino errado, nos dice la enseñanza. Hubo un tiempo en que nos las dejaron pasar pero ya no, ese tiempo se acabó. A los niños se les consienten cosas que no se les permiten a los adultos.

 

Los pueblos están entrando a la edad adulta, ya no se les puede admitir determinadas conductas.

Lo ocurrido en Sodoma y Gomorra es ejemplar, a tal punto que la devastación se ve a gran distancia y de ella, seguramente, se habrá hablado durante mucho tiempo. Aquel que la presenció o la escuchó de otros seguramente la volvió a contar y la historia se habrá regado por toda la zona. Otra muestra del poder del Dios de los hebreos, otra muestra de poder impresionante, una muestra de poder que marca un hito.



A esa altura de las circunstancias, muchos de los pueblos de la región, los “otros”, ya empezaban a adoptar a Yahveh entre sus dioses, algunos lo ponían como el principal. Otros creaban historias de casamientos entre sus dioses y Yahveh tal vez para justificar la adopción de esta divinidad extraña a ellos. Ya todos veían que el dios de los hebreos era algo especial, muy especial, y no había comparación con los dioses que ellos tenían, además ¡era uno solo! No sólo era uno, un único dios, sino que además no tenía intermediarios. Él mismo se presentaba y hablaba con quien tuviese que hablar y hacía sus alianzas con los hombres que Él elegía. Y las muestras de su poder no dejaban ninguna duda.



Seguramente “los otros” les habrían rogado a sus dioses que los protegieran de este dios de los hebreos, un dios que borraba ciudades, y seguramente habrían implorado sin ningún resultado. Sus dioses habían empezado a dejar de “atenderlos”. Ante el dios de los hebreos no había nada que hacer; sólo pedir misericordia y hacer las cosas correctamente, ya que este dios era misericordioso y justo.



Se puede empezar a percibir lo progresivo de -podría decirse- la política de Dios. Cada vez aprieta un poco más, cada vez pide que las cosas se hagan mejor y mantiene en todo momento una línea que cada vez se ve más clara. Esta línea dice “yo soy el único Dios”, “yo pongo las leyes”, “yo digo cómo deben hacerse las cosas”, “y no me tiembla la mano”. Punto fundamental, sobre todo en esos tiempos en que el nivel de violencia era bastante alto, la vida valía poco, el saqueo y las guerras estaban a la orden del día y la humanidad estaba encontrando su camino. Un camino difícil, la humanidad era un niño complicado, rebelde, que a veces requería una palmada para entender, o un tirón de orejas.



***



Le comento a mi mujer, Laura, que si existían otros pueblos y si las demostraciones de poder de Dios eran tan grandes y tan a la vista, debería haber quedado en la historia de esos pueblos algún rastro que podamos ver.

Me siento como Indiana Jones, me desafío, a ver, busquemos.

Laura me mira como diciendo “mmm ¿y ahora?”.



***

Son las once de la noche, Laura está durmiendo plácidamente, después de un día de playa -estamos de vacaciones por unos días-.

Yo estoy con la computadora portátil tratando de encontrar rastros de los hechos mencionados en la Biblia en los mitos de los pueblos de la Mesopotamia, que deben haber convivido con el pueblo hebreo. Encuentro menciones al diluvio, menciones a Yahveh. Algunos de ellos hasta hacen que sus dioses realicen pactos con Yahveh como para justificar adoptar a este nuevo Dios.

No aguanto, es mucho, la despierto.

- ¡Laura!, ¡ahí están!, ¡encontré los rastros! ¡ahí está Yahveh! ¡ahí está el diluvio! ¡ahí está el árbol de la vida!

Laura abre los ojos y me mira como diciendo “mmm voy a poner cara de interés así me deja seguir durmiendo”.

Y sí, tiene razón, mejor espero a la mañana en el desayuno y se lo cuento.

Y sí, se lo conté en el desayuno.

Pobre Laura.

***

Seguimos con Abraham.



Abraham en Guerar


«Trasladóse de allí Abraham al país del Négueb, y se estableció entre Cadés y Sur. Habiéndose avecindado en Guerar, decía Abraham de su mujer Sara: “Es mi hermana”. Entonces el rey de Guerar, Abimélek, envió por Sara y la tomó. Pero vino Dios a Abimélek en un sueño nocturno y le dijo: “Date muerto por esa mujer que has tomado, y que está casada”.

«Abimélek, que no se había acercado a ella, dijo: “Señor, ¿es que asesinas a la gente aunque sea honrada? ¿No me dijo él a mí: "Es mi hermana", y ella misma dijo: "Es mi hermano?" Con corazón íntegro y con manos limpias he procedido”. Y le dijo Dios en el sueño: “Ya sé yo también que con corazón íntegro has procedido, como que yo mismo te he estorbado de faltar contra mí. Por eso no te he dejado tocarla. Pero ahora devuelve la mujer a ese hombre, porque es un profeta; él rogará por ti para que vivas. Pero si no la devuelves, sábete que morirás sin remedio, tú y todos los tuyos”.

«Levantóse Abimélek de mañana, llamó a todos sus siervos y les refirió todas estas cosas; los hombres se asustaron mucho. Luego llamó Abimélek a Abraham, y le dijo: “¿Qué has hecho con nosotros, o en qué te he faltado, para que trajeras sobre mí y mi reino una falta tan grande? Lo que no se hace has hecho conmigo”. Y dijo Abimélek a Abraham: “¿Qué te ha movido a hacer esto?”. Dijo Abraham: “Es que me dije: "Seguramente no hay temor de Dios en este lugar, y van a asesinarme por mi mujer”. Pero es que, además, es cierto que es hermana mía, hija de mi padre aunque no de mi madre, y vino a ser mi mujer. Y desde que Dios me hizo vagar lejos de mi familia, le dije a ella: Vas a hacerme este favor: a dondequiera que lleguemos, dices de mí: Es mi hermano”. Tomó Abimélek ovejas y vacas, siervos y esclavas, se los dio a Abraham, y le devolvió su mujer Sara.

«Y dijo Abimélek: “Ahí tienes mi país por delante: quédate donde se te antoje”. A Sara le dijo: “Mira, he dado a tu hermano mil monedas de plata, que serán para ti y para los que están contigo como venda en los ojos, y de todo esto serás justificada”.

«Abraham rogó a Dios, y Dios curó a Abimélek, a su mujer, y a sus concubinas, que tuvieron hijos; pues Yahveh había cerrado absolutamente toda matriz de casa de Abimélek, por lo de Sara, la mujer de Abraham.» (Génesis 20:1-18)

 

Miremos aquí las diferencias y similitudes con lo que había ocurrido en Egipto. Otra vez el hombre que toma a Sara es un rey, una persona muy importante y, por lo tanto, hay todo un pueblo, además del pueblo elegido, observando lo que ocurre.

Abimélek debe haber sido una persona decente ya que Dios mismo le reconoce que fue Él quien lo engañó para que cometiera el error de tomar la mujer de otro. No sólo de otro sino que ese otro era un profeta

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Publisher: BookRix GmbH & Co. KG

Text: Castro, Pablo Rodolfo Un único Dios . - 1a ed. - Boulogne : el autor, 2012. E-Book. ISBN 978-987-33-2438-3 1. Religion. 2. Espiritualidad. I.
Editing: paginadigital
Publication Date: 08-27-2016
ISBN: 978-3-7396-7082-9

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